viernes, 17 de julio de 2009

Relatos...

Y un silencio recae en mi postura,

mientras lloro y grito en una ladera de sangre,

donde las penumbras de oscuridad desovan en un anochecer,

con macabras amplitudes de deseos de desterrar…


Mis gritos son un lamento de tristeza,

un sentido de lo codiciado en un sistema de maldad,

dominante en un corral de reflexiones de mi alocada existencia.


Brillantes sombras en un frío desierto de emociones

donde mi felicidad es apagada y desollada en mi corazón,

con desgarradoras escenas de muerte…


Juegos de los mil lamentos de oscuridad

reflejan en un sonido infernal de mi aliento…

Y escribo con mi pluma la locura sin imploraciones.


Un universo de muerte y llantos,

tienen por derretir mi ladera imaginativa

donde mis sabanas cubren mi humilde mirada,

ocultándola de la realidad con un mástil de sufrimiento

y un eterno dolor esta en mi cuerpo y en mi espíritu fugitivo.


Siento en mi corazón,

un enorme deseo de morir en esta tierra,

que fue construida en mi fantasía,

todo me indica en dejar de lidiar…


Mi lucha se acaba… mi angustia me consume,

mi dolor, mi oscuridad, todo aumenta…

es un partir decadente…


Dahn Lydon

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miércoles, 15 de julio de 2009

Cuento Infantil


Una fuerza de magnitud rompe mis venas,

causando sangramientos de inconciencia,

bestias escondidas en mi cuarto,

destruyen mi sangre en cada pedazo…


Mientras mis latidos de desesperación aumentan,

un sin números de imitaciones de sentimientos,

derriten en mi la fantasía dentro de mi imaginación

haciendo resaltar en mí, los pensamientos de una alucinación.


¡Oh!, aquellos cuentos infantiles,

calman mis escritos escondidos en mis lamentaciones,

que causan un dolor por esta mente incontrolable,

que remarcan en mi una posesión inseparable.


Hojas manchadas por mi sangre contaminada,

cubren en si mis sensaciones alocadas,

en esta historia predomina la locura,

claro si todo se mezcla con la lujuria.


Fantasías de un infantil,

determina los pecados de este vil,

sensaciones de perdiciones adversas

entretienen a aquel duende sin recompensas.


Dahn Lydon

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