Señor de la medianoche, me entras en placer,
toma mi sangre impura y satisface tu sed,
mi corazón aumenta en palpitar,
mientras las estacas llueven sin mirar…
Vampirismo, mi creatividad hará resplandecer tu mirada,
mientras tomas la sangre de la dama
mi celo enfermizo hace matar tus dagas.
Un destino final se apodera de mi habitación
esperando a aquel resplandor caído…
¡oh vampiro de la medianoche!
hazme morir en tus brazos lentamente,
y cuando claves tus colmillos en mi cuello
no tengas compasión sin perdón…
Una vida de sufrimiento he llorado,
donde penas, dolor y muerte han viajado conmigo,
y cada vez que pienso en el suicidio,
¡tú señor de la medianoche!
serás mi salvación de un vivir mejor…
Solo hazme desaparecer de la tierra muerta,
y olvida toda aquella oscuridad dominante en mí…
¡ayúdame, rescátame, muérdeme!
no quiero vivir en una tristeza abismal,
clava tus uñas en mi pecho y tus comillos en mi cuello
y devora mi sangre, hazla tuya y vivirás aun en eternidad,
ya no vivo para este sistema,
porque mis palabras ya desgarran en mi oscura habitación.
Un frío espeluznante domina mi alma
y tus heladas alas he de contemplar…
has escuchado mis lamentaciones y una carta de ayuda haz leído…
Tómame en tus brazos y hazme sentir el verdadero dolor…
Los niños en el exterior juegan sin razón,
y tú acto ya haz de comenzar,
en una oscuridad sin escuchar las sombras en mi sonido,
mientras tu juego macabro ya recae en mí…
Vampiro, haz respondido mi ayuda de rescate
y haz matado a un mortal sin corazón
mientras saboreas la sangre que corría en mis venas…
Vampirismo y muerte
¡oh señor! vivirás en la eternidad
Contempla como poco a poco me desgarras de la tierra infértil.
Dahn Lydon
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