sábado, 24 de octubre de 2009

Lujuria de Vampiro

Es mi historia bestial

toda mi vida persiguiendo el deseo de lujuria,

donde aquella tormenta destruye mis esperanzas

como una maníaca colisión de matanzas,

siento el aroma de sangre derramada

ocultándose en mi habitación despiadada…

Eres mi ángel en las redes de mi perversión.


Déjame abrazarte, ¡no temas!

solo el beso iluminara en ti el valor despiadado,

no desees mi partir en el mundo sin frutos,

solo encontrarás la niebla dispersa y constante,

y esta horrorosa pesadilla para ti se llamara “vampirico”.

No hay lamentos de un fugitivo,

esta lujuria te hará permanecer vivo,

dentro de todo en visiones lúdicas,

camina junto a mi,

y corrompe en mí el deseo de aniquilarte.


Maravilloso señor de mis sueños,

sal de aquel escondite y enséñame tu cuerpo,

y demuéstrale al mundo

que mi lujuria de vampiro no cesará.


Dahn Lydon

© Copyright 2009

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Carta Desesperada

Ángel guardián:


Ilumina mi alma perdida

bendice mis atriles lunáticos

y ayúdame a fingir una sonrisa

porque la vida me ha quitado todo.


Ángeles caídos sollozan mi despertar,

el caballo justiciero de Jesús ilumina mi pasar

porque la felicidad ha sido corrompida a causa de la oscuridad,

y el suspiro decadente recae en mi alma

como la última gota de lluvia

derramada en el frío invierno.


He bebido demasiado de mi locura,

ya la sangre se hace inútil en mis clavijas,

mientras mi rosa negra se deleita al verme agonizar…

y el beso hacia lo invisible se hace inútil

volviéndose cenizas a la extinta luz de mi refugio.


El amor describe mi antónimo,

y ayúdame a fingir la sonrisa pérdida en mi abismo,

para recordar en algún tiempo alguna sonrisa bajo la luna

y plasmar en devastados relatos el ardor de esta carta desesperada…


Dahn Lydon

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Vampirismo y Muerte

Señor de la medianoche, me entras en placer,

toma mi sangre impura y satisface tu sed,

mi corazón aumenta en palpitar,

mientras las estacas llueven sin mirar…


Vampirismo, mi creatividad hará resplandecer tu mirada,

mientras tomas la sangre de la dama

mi celo enfermizo hace matar tus dagas.


Un destino final se apodera de mi habitación

esperando a aquel resplandor caído…

¡oh vampiro de la medianoche!

hazme morir en tus brazos lentamente,

y cuando claves tus colmillos en mi cuello

no tengas compasión sin perdón…


Una vida de sufrimiento he llorado,

donde penas, dolor y muerte han viajado conmigo,

y cada vez que pienso en el suicidio,

¡tú señor de la medianoche!

serás mi salvación de un vivir mejor…


Solo hazme desaparecer de la tierra muerta,

y olvida toda aquella oscuridad dominante en mí…

¡ayúdame, rescátame, muérdeme!

no quiero vivir en una tristeza abismal,

clava tus uñas en mi pecho y tus comillos en mi cuello

y devora mi sangre, hazla tuya y vivirás aun en eternidad,

ya no vivo para este sistema,

porque mis palabras ya desgarran en mi oscura habitación.


Un frío espeluznante domina mi alma

y tus heladas alas he de contemplar…

has escuchado mis lamentaciones y una carta de ayuda haz leído…


Tómame en tus brazos y hazme sentir el verdadero dolor…

Los niños en el exterior juegan sin razón,

y tú acto ya haz de comenzar,

en una oscuridad sin escuchar las sombras en mi sonido,

mientras tu juego macabro ya recae en mí…


Vampiro, haz respondido mi ayuda de rescate

y haz matado a un mortal sin corazón

mientras saboreas la sangre que corría en mis venas…


Vampirismo y muerte

¡oh señor! vivirás en la eternidad

Contempla como poco a poco me desgarras de la tierra infértil.

Dahn Lydon

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