El viento abraza mi cuerpo,
los árboles danzan al compás del soplo inerte,
las vibraciones se hacen intensas como tus pasos delicados,
pero no eres tú, sino el quebrar de las ramas.
No estas,
nunca regresaste y mis llantos mojan el margen del infierno.
Mil lagrimas he derramado,
a causa de tu partida,
la soledad me cobijara en su acogedora existencia
solo lamentaciones quedaran marcados en mi tristeza.
Nunca regresaste, ¡nunca llegaste!
y mi ser aun espera tus besos
pero ya no hay rastro alguno…
Solo lagrimas y nada más,
solo oscuridad y miseria,
seres imaginarios me rodean
y aun no regresas:
“ la perdición de mi alma ya esta dada
y la espera ya acabada”.
Dahn Lydon
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