Es mi historia bestial
toda mi vida persiguiendo el deseo de lujuria,
donde aquella tormenta destruye mis esperanzas
como una maníaca colisión de matanzas,
siento el aroma de sangre derramada
ocultándose en mi habitación despiadada…
Eres mi ángel en las redes de mi perversión.
Déjame abrazarte, ¡no temas!
solo el beso iluminara en ti el valor despiadado,
no desees mi partir en el mundo sin frutos,
solo encontrarás la niebla dispersa y constante,
y esta horrorosa pesadilla para ti se llamara “vampirico”.
No hay lamentos de un fugitivo,
esta lujuria te hará permanecer vivo,
dentro de todo en visiones lúdicas,
camina junto a mi,
y corrompe en mí el deseo de aniquilarte.
Maravilloso señor de mis sueños,
sal de aquel escondite y enséñame tu cuerpo,
y demuéstrale al mundo
que mi lujuria de vampiro no cesará.
Dahn Lydon
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