sábado, 24 de octubre de 2009

Carta Desesperada

Ángel guardián:


Ilumina mi alma perdida

bendice mis atriles lunáticos

y ayúdame a fingir una sonrisa

porque la vida me ha quitado todo.


Ángeles caídos sollozan mi despertar,

el caballo justiciero de Jesús ilumina mi pasar

porque la felicidad ha sido corrompida a causa de la oscuridad,

y el suspiro decadente recae en mi alma

como la última gota de lluvia

derramada en el frío invierno.


He bebido demasiado de mi locura,

ya la sangre se hace inútil en mis clavijas,

mientras mi rosa negra se deleita al verme agonizar…

y el beso hacia lo invisible se hace inútil

volviéndose cenizas a la extinta luz de mi refugio.


El amor describe mi antónimo,

y ayúdame a fingir la sonrisa pérdida en mi abismo,

para recordar en algún tiempo alguna sonrisa bajo la luna

y plasmar en devastados relatos el ardor de esta carta desesperada…


Dahn Lydon

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